Alcaldías de repechaje

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Desde el año 1999 los alcaldes de Cartagena elegidos por mayoría de votos procedentes de sectores pobres y populares de la ciudad, y que por motivos de faltas temporales o absolutas han tenido que desocupar el Palacio de la Aduana, han sido relevados por representantes de minoritarios sectores elitistas de la sociedad cartagenera.

De manera indiscutible, el círculo vicioso que ha permitido de manera perniciosa la elección de mandatarios de la ciudad, no por programas, sino por dadivas, reside en el vergonzoso 36% de pobreza en el que se encuentran atrapados 349.920 de los 972.000 ciudadanos que tienen como lugar de residencia los estratos 1, 2 y 3, los cuales al mismo tiempo representan el 81% del 1.200.000 pobladores, que se dice, tiene la ciudad.

Álvaro Morales / Escritor

Así ha venido siendo. La mayoría de la población, la de los bajos estratos socio-económicos, elige con dádivas y engaños, aunque esperanzada. Para ellos, como para la mayoría, poco importa el voto programático con el que se dice respaldar los copiados programas de gobierno que por requisito inscriben los candidatos de manera irresponsable.

Por otro lado, el esquema maquiavélico de los astutos y corruptos politiqueros de los clanes, mafias y organizaciones criminales de la política de la ciudad, en coalición, se embarcan con el más populista, popular y hasta el menos idóneo de los candidatos con la seguridad que no pasado mucho tiempo podrán tumbarlo o hacerlo dimitir, y entonces sí, montar uno que podrán controlar y así saquear sin talanqueras la mayor parte del erario, sobre todo el de la inversión social.

La historia se repite, y se seguirá repitiendo si el pueblo no cambia de actitud frente a la toma de decisiones en la escogencia de sus alcaldes. A Curi, lo eligió el populacho y lo remplazo una desconocida del estrato 6. Con Campo Elías y ahora con Manolo, igual. El pueblo elige, supuestamente a uno de los suyos, para que no pasado mucho tiempo un oligarca lo destrone y los desconozca.

Analizando los guarismos podemos entender que si en los estratos 1, 2 y 3 vive el 81% de los 722.004 ciudadanos que estuvieron habilitados para votar por los candidatos a la alcaldía en octubre de 2015, o sea, 584.823; y en los estratos 4, 5 y 6 sólo 137.180 de ellos, o sea, el 19%, entenderemos entonces que fueron los primeros los que empoderaron a Manolo como alcalde de la ciudad aportando 103.226 de los 127.440 que le dieron la victoria.

Por lo anterior, si bien es cierto que la alcaldía de Cartagena no debería ser disfrutada ni ejercida por quienes llegan a ella para desempeñarla al mejor estilo de repechaje no es menos cierto que el pueblo tiene que abandonar la manera errada, corrupta y fatua en la que se deja atrapar cuando de elegir a sus dirigentes letoca.

Por: Por Álvaro Morales

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