Atrapados sin salida

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Pejae Manga Cartagena

Nunca pensó el genial actor Jack Nicholson que el nombre de una de sus mejores cintas, “Atrapados sin salida”, sirviera para que con él se pudiera también denominar a una urbe del Caribe bien llamada Heroica que pareciera atrapada en sus salidas con talanqueras recaudadoras de dinero a las que llaman Peajes.

Inconcebible que con el más bajo de los índices de popularidad, una cuestionada gestión como mandatario, repetitivas salidas en falso y una revocatoria en ciernes, el alcalde de Cartagena, Manuel Vicente Duque, se hubiera atrevido a convocar a extras al Concejo para tramitar un proyecto de acuerdo al que de manera eufemística, engañosa y sutil divulga como “Peaje social”.

Proclama y defiende el alcalde dizque el objeto de la iniciativa es para beneficiar a las comunidades “baruleras”, cuando en verdad su nominación y su objetivo es cobrar y recaudar a través del modelo de peaje recursos financieros para el mantenimiento de la vía Transversal de Barú; lo cual de manera directa o indirecta afectará la economía de esta región y contribuirá a seguir desmejorando la calidad de vida de estas empobrecidas comunidades del Distrito; máxime cuando se dice que el mamotreto contempla la exoneración del pago a privilegiadas empresas que operan en la zona.

La moda de los peajes en la ciudad comenzó desde la época de no bien recordados mandatarios a los que se les dio por instalarlos. Uno en el sector de la Sociedad Portuaria, en el barrio de Manga, y otros en Ceballos y entrada a Mamonal; y todo para que el constructor del mal llamado “Corredor de Carga” pudiera rescatar la inversión por la construcción de esta desvirtuada y controvertida obra.

No podemos excluir de este catálogo de talanqueras al de “Marahuaco”, en el distrital corregimiento de Arroyo de Piedra, para el que no valieron clamores de la comunidad para su no instalación.

Tienen ahora los concejales de Cartagena la mejor de las oportunidades para quitarse de encima algo de la poca credibilidad que sobre ellos pesa y que de manera reiterada registran encuestas y sondeos si es que con sensatez y sindéresis estudia y tramita el polémico, atarugado y hasta ilegal Proyecto de Acuerdo con el que el Ejecutivo pretende recaudar dineros dizque para mitigar las necesidades de la poblaciones asentadas en la Isla de Barú.

Ojalá que para la Corporación Pública que representa a los cartageneros no sea un saludo a la bandera la audiencia pública en la que con valor y de manera discrepante se levantaron voces de oposición a esto que muchos consideran un atropello ciudadano por parte del gobierno que se auto-rotula con el copiado “Primero la Gente”.

Nos preguntamos, ¿y dónde están los entes de control y vigilancia de la administración pública?

Es pues Cartagena, ciudad “Atrapada sin salida”, y de las pocas que en el mundo han optado por barreras alcabaleras cuyos frutos, la mayoría de las veces se difumina en manos de la administración de turno.

Álvaro Morales / Escritor
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