Cargando la cruz

“Cuando lo llevaban, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevara tras Jesús” - Lucas 23: 26

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Falsas acusaciones, insultos, ultrajes, escupitajos y burlas fueron, entre otras, las manifestaciones de odio por parte de quienes para la época consideraron al injustamente acusado de ser un impostor y al que obligaron a cargar su propia cruz hasta el cadalso.

Mirando el paso de la trágica escena que transcurría, uno que nada tenía que ver con el condenado, ni mucho menos hizo parte de quienes anduvieron y siguieron al Maestro durante sus tres años de predicación, Simón de Cirene, a quien por imposición de los soldados romanos le tocó cargar por un buen trecho de la Vía Dolorosa el pesado madero en el que el sentenciado a muerte sería crucificado en la colina del Gólgota.

¿Por cuantas injusticias no nos ha tocado cargar pesadas cargas? Por muchísimas.

Álvaro Morales / Escritor

Y así como al cirineo Simón; de igual manera al sufrido pueblo colombiano le ha tocado a través de su historia llevar pesadas cruces de manera injusta.

La más pesada de las cruces llevadas por el pueblo colombiano ha sido la cruz de la corrupción, manifiesta a través de diversas formas delincuenciales y esparcida de manera inclemente por la vía dolorosa por la que transitan las necesidades de toda la población.

En el doloroso y reciente evento catastrófico que arrasó con gran parte del municipio de Mocoa y muchos de sus pobladores, atribuido a los efectos del cambio climático; no se han desconsiderado manejos ineficientes y hasta poco trasparentes de obras de infraestructura que debiendo acometerse por las administraciones de la ciudad y el departamento en búsqueda de mitigar los pronosticados daños, nunca se hicieron.

Otra pesada cruz impuesta de manera injusta sobre el lomo de los colombianos es la ineficiente prestación de los servicios de salud, especialmente a la población más vulnerable. Medicamentos que no se entregan, citas aplazadas y dilatadas en el tiempo; cirugías postergadas; y finalmente, el acérrimo y tenebroso “paseo de la muerte”.

No podríamos desconsiderar la pesada cruz de la inseguridad que agobia a ciudades como Cartagena, así autoridades civiles, militares y vicepresidente, digan lo contrario.

El pésimo servicio de energía que aún nos presta la flageladora Electricaribe agota la paciencia de ciudadanos y autoridades; lo que de igual manera hacen otras empresas de servicios públicos que injustamente han impuesto sobre sus usuarios la pesada cruz de cobros por doble cargo y por reconexión.

Transcaribe con sus exasperantes colas y prolongadas esperas, así como la pésima movilidad en la ciudad son otras de las cruces con la que el Distrito y la Empresa castigan al usuario y al ciudadano.

La cruz que obligaron a cargar a Simón de Cirene, representa la misma y pesada cruz de necesidades y abusos impuesta injustamente a los colombianos.