Círculos de infamia

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No pocos son los círculos de infamia que percuten sobre nuestra sociedad. La corrupción, el fundamentalismo religioso, y la politiquería, práctica desvirtuada del noble oficio de la política; son unos de ellos.

Despuntando con la politiquería, ya se abocan las elecciones parlamentarias; y el llamado democrático evento, será, por disposición de la Registraduría, el domingo 11 de marzo de la entrante anualidad.
Retornarán, como de costumbre, las ilusiones; y muchos serán a los que les tocará volverse a “tragar” promesas y toda suerte de ridiculeces a las que acude el candidato en búsqueda de los votos que lo elijan. Todo voto valdrá. No importa la manera de donde proceda ni lo que haya que hacer para conseguirlo.

Serán amables, y con campechano vestir y hablar, se acercarán a la gente como queriendo confundirse con ellos y con sus costumbres. Sorprenderán al elector. En cualquier momento lo visitarán. Pedirán tinto y “cucayo”. Y en un abrir y cerrar de ojos los podrá encontrar sentado en la cama de la alcoba principal. Llorarán, si hay que llorar; reirán, si hay que reírse. Lo llamarán el día de su cumpleaños. Y, previamente aprendidos, no habrá nombre de pariente por el que no le pregunte. Ah…y por nada del mundo dejará de pedirle hojas de vida para enganchar a los que estén sin “Chamba”.

Pero el encanto y dulzura de estos lobos disfrazados de ovejas, como de costumbre, les durará hasta el día en que se conozcan los resultados, ganen o pierdan. Si pierden, es probable que hasta le pidan devolución de los “recursos”; y si ganan…”si te vi no te conozco”. Es pues, este, un círculo de infamia.

Otro círculo de infamia es el que perversos seudo líderes religiosos, llamados dizque pastores, profetas o apóstoles, ejercen sobre masas de ingenuos y cándidos prosélitos que no sólo son despojados de cuánto dinero y joyas tengan sino que, además, son “embarcados” en distorsionadas y falsas enseñanzas cristianas.

Este círculo infame de predicadores y hacedores de maldad, es una ola de manipuladores y traficantes de la fe que han optado por difundir la falsa doctrina de la prosperidad sólo busca secar los bolsillos de quienes los siguen.

Pero es que en la búsqueda de su desmedido afán de enriquecimiento, estos mercaderes del Evangelio de manera infame se han arrojado sobre sus adeptos presentándoles a un Dios estilo “baloto”; un Dios que según ellos sólo ayudará en la medida que se entregue dinero.

Sin embargo hay esperanza, porque todo esto son señales del fin como en uno de sus discursos dijo Jesús a sus seguidores: “–Mirad que nadie os engañe, porque vendrán muchos en mi nombre…y a muchos engañarán… Muchos falsos profetas se levantarán y a muchos engañarán…”

Y remato con apartes escritos por el Apóstol Pablo: “Porque habrá hombres avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, impíos, intemperantes, crueles, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios”.

Álvaro Morales / Escritor