Mucho fue el ruido que se hizo después que se supieran de manera definitiva los resultados de las nuevas caras que entrarían a hacer parte de la Corporación Concejo Distrital de Cartagena para ejercer durante el periodo 2016-2019.

Por Cambio Radical ingresaron dos, cuatro por el Partido Conservador, dos por el Liberal, una por Alianza verde, y uno por el Movimiento Cartagena Confirma.

Fueron diez. Cifra que marcaba numéricamente una renovación del cincuenta y dos por ciento en dicho órgano corporativo; pero, después de dieciocho meses de ejercicio, podemos decir que la renovación fue solo en cantidad mas no en calidad. Hasta ahora, de los diez que se dijo que ingresaron para renovar el Concejo, tres, o sea, el treinta por ciento, se han derrumbado por diversas irregularidades. Uno por inhabilidad, otro por sanción fiscal y el último, por doble militancia; y “se estremece el cañaveral”, como decía el famoso locutor deportivo. Hay otra investigación por la misma razón.

Por otro lado, en la elección de la actual Contralora Distrital, ocho de los novicios ediles, o sea, el ochenta por ciento de ellos, fueron vinculados a la investigación disciplinaria por la cuestionada forma como se procedió a hacerlo violando presuntamente las normas que rigen para los concursos de méritos.

De igual manera, contra uno de los presuntos bisoños se conoció de sus favorecimientos como contratista del ICBF – Regional Bolívar así como de las ridículas, descompuestas y contaminadas porciones de alimento que sin ninguna consideración entregaba a los infantes escolares de los barrios pobres de la ciudad; los mismos de su origen.

Pero el caso que más llama la atención de estos diez presuntos neófitos de la política que se estrenaron como Concejales de Cartagena, es el del concejal del Partido Conservador Jorge Useche Correa por los hechos relacionados con la presunta entrega de ciento cincuenta millones de pesos a Delegados y funcionarios de la Registraduría para que de manera fraudulenta le aseguraran y le permitieran su ingreso como nuevo Concejal de la ciudad.
Lo que nadie se puede explicar es como los dos Delegados de la Registraduría, determinadores y acusados de los delitos de cohecho impropio, concusión, prevaricato por acción y falsedad ideológica en documento público se encuentran suspendidos de sus cargos y cobijados con medida de detención domiciliaria; el principal y presunto responsable del delito, el concejal Useche Correa, se encuentra libre, participando como Concejal sin ningún tapujo, y además, devengando por sesión la no despreciable suma aproximada a los cuatrocientos mil pesos.

Y para cerrar, el caso más reciente; de los quince Concejales citados por la Procuraduría para que respondan por el presunto traslado irregular de recursos financieros a Edurbe, se encuentran vinculados siete de los diez que ingresaron como las nuevas esperanzas de renovación del Concejo de Cartagena.

¿Será que podremos seguir llamando “Honorables” a los Concejales de la ciudad?

 


Permitida su reproducción total o parcial citando la fuente