Desmoronamiento

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El agrietamiento que se ha percibido sobre el peñasco de cemento que abraza el conocido “Salto del Cabrón” en la cima del Cerro de La Popa así como en otras zonas de esta colina y sus posibilidades de trágico desmoronamiento ni es reciente ni es la única alerta sobre la emergencia y el deterioro ambiental de la ciudad.

La tala indiscriminada de árboles, la destrucción de la arborización urbana por la ineficacia en la erradicación y control de la plaga conocida como “pajarita”, el cada vez más disminuido nivel freático que se evidencia en las frecuentes y graves inundaciones de Plazas y Calles del Centro Histórico y el turístico sector de Bocagrande, así como el desmedido e incontrolado crecimiento en la construcción de altas edificaciones son parte de la problemática ambiental que no solo hay que achacársela al Cambio Climático sino al desentendimiento e incompetencia de nuestra autoridades y clase dirigente frente al inminente peligro que cada día afecta a esta urbe y la calidad de vida de sus habitantes.

Álvaro Morales / Escritor

Todas estas realidades ya no son premoniciones ni presunciones; son las consecuencias del igualmente desmoronamiento y agrietamiento de una clase dirigente y política que prefiere darle la espalda a la solución de los problemas de la ciudad, que afrontarlos con entereza.

¿Pero que han hecho nuestras autoridades, nuestra clase dirigente frente a todo este deterioro ambiental que pende sobre Cartagena y sobre el cual tanto se ha habla y tanto se alerta? Casi nada, o mejor, nada.

No hace mucho tiempo de manera clara y explícita expresó en un escrito el Vicealmirante José William Porras que todo este deterioro “no es un problema sencillo de resolver… que “…lo primero es declarar una emergencia ambiental y luego estudiar, planificar acciones a corto, mediano y largo plazo y asignar los recursos en cada etapa…para proteger la ciudad…” y lo peor, dice en su escrito el Vicealmirante, que “…los efectos se sienten desde hace varios años… la ciudad se hunde un centímetro por año… “

Pero volviendo al agrietamiento que hoy se ha diagnosticado en buena parte del Cerro de la Popa y que asusta a las autoridades distritales no es más que el producto del progresivo desmoronamiento moral e institucionalidad del Establecimiento y nuestra sociedad.

Profundas son las grietas de inmoralidad en todas las esferas de gobierno. No hay escrúpulos para hacerse elegir ni para aprobar decisiones administrativas. Pareciera que el Buziraco arrojado del “Salto del Cabrón” se hubiera encarnado en nuestras instituciones y en quienes las dirigen. Las Corporaciones Públicas han sido convertidas en escenarios histriónicas. Los debates además de insulsos son planteamiento de vaguedades.

Algunos cabildantes son más bufones que coadministradores. La politiquería y la captura del gobierno por financistas de campañas son en gran parte responsables del desmoronamiento.

Solo nos queda pedirle al Supremo Hacedor que tenga misericordia y compasión por este pueblo; ya que hasta ahora nuestras autoridades han sido inferiores a la solución de los problemas de la ciudad.