No fue difícil encontrar el tema; menos el título. En los Encuentros por la Verdad que el senador Jorge Robledo viene haciendo por Colombia, se realizó el evento “Robledo escucha a Cartagena”. Sobra decir, que por ser uno de los personajes más “taquilleros”, el auditorio del centro de convenciones Julio César Turbay tuvo un lleno total; en el certamen hablaron 17 representantes de sectores de profesionales, gremios, dirigentes cívicos y sociales, ambientalistas, periodistas y de la mujer, entre otros, que plantearon los problemas de los cartageneros. Cada intervención era un drama, incluida la de María Claudia Páez, directora de la Cámara de Comercio, que asimiló el desarrollo económico a una mesa de cuatro patas, cada una representando: al Estado, los productores, la sociedad y la inclusión. La reflexión es que el Estado no le da a los productores nacionales el respaldo necesario, pero en cierta forma, estos no le reclaman al Estado, lo cual desequilibra la mesa, quedando las patas de la sociedad y la inclusión cojas, trayendo como consecuencias: desempleo, informalidad, bajos salarios, mototaxismo, ventas ambulantes, piratería, pobreza y otros fenómenos que, para su control, terminan siendo reprimidos por la fuerza.

El drama de los periodistas que quedaron sin trabajo estable –víctimas de las concesiones– que dependen de que el alcalde o el gobernador se conduelan de ellos y les entregue cualquier migaja en efectivo o algún cupo de pauta. El drama de la baja calidad de vida de los cartageneros por el abuso que se comete contra el medio ambiente, cuando han construido en las tierras de bajamar, y rellenado los manglares, incluso en el patio en el cual se desarrollará la misa campal del papa Francisco, siendo este un defensor del medio ambiente. El drama de los raizales víctimas del desarraigo, el desalojo y el despojo de sus apetecidas tierras como en la Boquilla, o en las islas de Bocachica, Barú y Tierrabomba, a las cuales están permitiendo que la erosión acabe con las calles y asentamientos enteros; lo que buscan es asfixiar esas comunidades raizales que hoy son un estorbo para el destino exclusivo de un desarrollo que tienen planificado los operadores turísticos.

También fue denunciado el drama de los transportadores tradicionales, igualmente despojados de su negocio por el monopolio de Transcaribe, cuyas utilidades terminarán engrosando las cuentas de unas pocas familias, mientras en una malla vial deteriorada, los taxistas, los piratas de Uber y los mototaxistas compiten hasta por el mínimo centavo, dejando un reguero de muertos y heridos en accidentes de tránsito, en una Cartagena absolutamente caótica. Pero el drama más increíble es el explicado por la representante de los padres de familia, a nombre de la comunidad educativa, cuando dijo: “en el colegio de mis hijos aplican el “pico y placa” para que un niño pueda sentarse en un escritorio”: ¡Así como lo leen! Y agregó: “un niño solo se puede sentar en su escritorio dos horas, después debe levantarse para que se siente otro niño, y la rotación se hace según la asignatura que les vayan a dictar. Es por eso que respaldamos el paro de los profesores”, aseguró. No fue difícil encontrar el título de este ensayo: ¡Cartagena está más que descuadernada! ¡Cartagena, feliz cumpleaños!

Por: JOSÉ ARLEX ARIAS ARIAS
Comunicador Social Periodista – La Verdad


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