Lo de Cartagena… es con todos

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Mucha será la letra que correrá por cuenta de las revocatorias de mandatos, entre ellas, la del alcalde de Cartagena, que si llegare a prosperar, es probable que nos cojan las Fiestas de la Independencia en pleno debate electoral.

Mal hace el alcalde Manolo en comenzar desestimando el mecanismo de participación que pretende su remoción, debiendo conocer que la legal herramienta, aunque incomoda, está ajustada al principio que invoca el aforismo del derecho romano, “Dura es la ley, pero es la ley”; máxime cuando la nueva Ley, la 1757, la que permite invalidar el mandato de alcaldes y gobernadores, es más blanda que la anterior, la 133 de 1994.

Los recientes acontecimientos nacionales y mundiales son fehacientes muestras que ningún resultado electoral es predecible. El Brexit, la elección de Trump, el NO del Plebiscito, la elección de un comediante como presidente de Guatemala; y aún, la propia elección de Manolo, son válidos ejemplos de ello.

Se equivoca el alcalde Duque cuando dice que “por primera vez un gobierno plantea macroproyectos”. No es cierto. Para información de Manolo, Curi, separado, no revocado, de su cargo de alcalde a escasos dieciocho meses de iniciado su segundo mandato logró que le aprobaran ocho Macroproyectos: La construcción del Centro Administrativo Distrital en Chambacú; la creación del Área Metropolitana, la Central de Carga; el Emisario submarino; y Lucha contra el hambre; entre otros.

Probablemente sea cierto que un año de gobierno sea insuficiente para invocar la remoción de un alcalde por insatisfacción en la ejecución de su novel Plan de Desarrollo; pero lo que los ciudadanos no perdonan, son las falacias, las improvisaciones, la muestras de inmoralidad administrativa, la captura del gobierno; y mucho menos que se le niegue la rápida solución de problemas que para solucionarlos no requieren más que una simple decisión del mandatario.

La obstinación de Manolo en la imposición del pico y placa los sábados, sin que existan estudios para hacerlo; el caos vehícular; las falencias de Transcaribe; la inseguridad; la indiferencia ante las obras inconclusas de quien le antecedió, como el Mercado Santa Rita; la inercia ante la orden judicial para remover el Mercado de Bazurto, las improvisaciones en la celebración de las Fiestas de la Independencia, la desbordada ocupación del espacio público; la vinculación de herederos del paramilitarismo en su gabinete; un equipo de gobierno desconectado de la ciudadanía; las declaraciones desaguisadas e infortunadas y la descalificación en las encuestas, son parte de la cuenta de cobro que le están pasando al Alcalde de los cartageneros.

Finalmente, aunque no son propiamente del ejercicio del gobierno actual, los cartageneros si quieren saber que piensa el gobierno sobre la solución de los macro-problemas de la ciudad; como la contaminación de sus cuerpos internos de agua, el inminente hundimiento de la ciudad, el desorden urbanístico; son entre otras; las razones del desencanto con el mandatario.

Amanecerá y veremos……..porque lo que es con Cartagena…es con todos.