Manolo: Unas de cal… Otras de arena

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Apelo a esta frase del lenguaje popular para con ella referirme a los aciertos y desaciertos a los que nos tiene acostumbrados el alcalde de Cartagena, Manuel Vicente Duque, en su corto tiempo que lleva como primer mandatario de esta villa.

El día de su posesión, con emotivo discurso, y mientras por una parte nos decía que combatiría el delito y se proponía construir una ciudadanía sin miedo, una ciudad sin pandillas y que temblaran y se cosieran los bolsillos los corruptos porque se proponía defender con su vida los recursos del Estado; por otra, al finalizar su alocución comunicaba la conformación de un gabinete parcelado a parientes y amigos de procesados por paramilitarismo y corrupción.

Continuó Manolo con la designación de sus tres alcaldes locales pareciendo haber acertado a escogerlos no solo entre incompetentes para el cargo sino entre locuaces “encantadores de serpientes”, “vendedores de ilusiones”, y además, con ciertos pasos por las páginas del Código Penal.

Si por un lado ha sido considerada como muy positiva su férrea posición contra la instalación de marinas; por otro nos “desinfla” con sus acostumbradas, continuas y “desentonadas salidas”, que para algunos son auténticas expresiones del raigambre popular de su innegable origen.

Si la verdad es que la administración salió bastante airosa en la celebración de las Fiestas de la Independencia tras la abrupta decisión de Raymundo de desligar su certamen de belleza a otra fecha de esta celebración, no se puede desconocer que se supo sobreponer ante esta repentina determinación que fuertemente “le movió el piso” a su organización.

Pero ligadas a estas celebraciones novembrinas no se hicieron esperar las expresiones de rechazo y asombro ante lo que pareció ser una deschavetada decisión por parte de Manolo de anunciar un desfile de reinas por el podrido, putrefacto y moribundo Caño Juan Angola.

Tampoco se encuentran razones ni explicaciones para entender que si Manolo con 127.440 sufragios “barrió” a sus contrincantes en la contienda electoral por la alcaldía de Cartagena, ¿por qué entonces ningún sondeo ciudadano de percepción ni de reconocimiento de su gestión lo favorecen; máxime, cuando lo ubican en las últimas posiciones de las encuestas de alcaldes de las principales ciudades de Colombia?

Pero el entusiasmo que nos inyectó Manolo a finales del año que terminó con el anuncio de megaproyectos de beneficio para la ciudad al poco tiempo se desvaneció con la absurda propuesta de instalar dizque un Peaje Social en el Puente que une a Pasacaballos con Barú.

Ahora, y pareciendo como agónicas, si por un lado vemos acciones del Alcalde cerrando bares y discotecas, por otro, ante la vista de impávidas autoridades, las ventas ambulantes tugurizan el Centro de la ciudad.

Finalmente, mientras Manolo voló a Miami para disfrutar del Clásico de Béisbol, la ciudad sigue “encendida” ante el consabido “Usted no sabe quién soy yo” que un bravucón mequetrefe de su equipo asestó a autoridades que lo requerían.

Álvaro Morales / Escritor