Modelo + corrupción = vidas inmoladas

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En el marco de la conmemoración del Día Universal de los Trabajadores, que toma como referencia las protestas de los obreros de Chicago en 1886, por la consecución de un régimen de ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso y ocho horas de educación, los organizadores de la multitudinaria marcha de Cartagena determinaron que el final del evento se hiciera con un Acto Solemne para rendir tributo a los 21 obreros inmolados por un modelo económico y social podrido en la corrupción, para seguir llenando los bolsillo de los capitalistas.

Precisamente después de ese acto, se conoció que José Luis Hoyos se convertía en la víctima mortal número 21 tras el desplome de la torre Portales de Blas de Lezo II, acontecido el 27 de abril en Cartagena, además con un saldo de 22 heridos. Pero el sábado 29 del mismo mes, el Cuerpo de Bomberos reportó un nuevo colapso de otra estructura, esta vez en la Zona Franca Parque Central en Turbaco. Además, aseguró que: “Diez personas estaban trabajando y de esas, cinco resultaron heridas con la caída de la placa”.

En el caso de la torre Portales de Blas de Lezo II, según las autoridades, se trató de una construcción de un edificio de 7 plantas que levantaba la familia de urbanizadores Quiroz con una licencia falsa. Por estos hechos, la Procuraduría le solicitó explicaciones al alcalde mayor, Manuel Vicente Duque Vásquez, pero este a la vez solicitó acciones disciplinarias para sus funcionarios: Luz Elena Paternina, secretaria de Planeación Distrital; Olimpo Vergara, jefe de Control Urbano; Patricia Zapata, alcaldesa de la Localidad Industrial y de la Bahía; y Alfonso Ramos, inspector de Policía de Blas de Lezo.

Duque añade que al proceso que se adelanta sobre los hechos, se anexó una copia de una solicitud que un ciudadano hizo a la Inspección de Policía para que se revisara dicha obra, la cual habría podido detectar las irregularidades. Los gremios de la construcción indicaron que estos constructores, además de edificar otros complejos habitacionales, no estaban inscritos en sus registros. La Fiscalía hizo presencia en el lugar con funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación –un ingeniero, un arquitecto y un topógrafo– con el fin de recolectar la información que permita imputar cargos a los responsables de esta tragedia.

La mortalidad laboral en la construcción ha dejado 752 obreros muertos en 2013, 564 en 2014 y 469 en 2015; los analistas nunca se pondrán de acuerdo en las causas que las producen ni en las consecuencias que deben asumir los responsables. Son verdaderas mafias que se han conformado; por eso más de uno terminará colocando el dedo acusador en lo más débil de la cadena: el obrero víctima, algún ingeniero con mando medio o en uno que otro funcionario público, a los que lanzarán a las fauces de los “opinadores”.

Lo cierto es que el modelo neoliberal implica una “desregulación a todo nivel”: es el mercado el que impone las condiciones, es decir, que todo se compra y todo se vende, incluida una licencia de construcción, lo que conlleva a la más profunda corrupción; ahí toma forma la inseguridad que padecen los trabajadores en general, a quienes se les niegan los mínimos derechos, incluido el de la vida. ¡El modelo inmola a los obreros como cuota de ganancia del capitalismo más salvaje!

Por: JOSÉ ARLEX ARIAS ARIAS
Comunicador Social – Periodista
arlexariasarias@yahoo.com

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