La continua expresión de los militantes y adeptos del opositor Partido Político Centro Democrático, no es simplemente una expresión de desacuerdos en los ideales políticos; es un perverso comportamiento que procura a toda costa enfrentar al pueblo, levantar nación contra nación, como una vez más quedó evidenciado con la Marcha de este pasado sábado primero de abril promovida por la dirigencia de este grupo político; y acatada por sus seguidores.

Comenzaron invitando a protestar contra la corrupción, pero al verse confrontados con su propia realidad, la de ser identificados como tales, optaron por girar su propósito a protestar contra el gobierno del Presidente Santos.

Álvaro Morales / Escritor

En Colombia, el derecho a la protesta siempre ha sido válido y reconocido por el gobierno, mientras se realice sin que se altere el orden público. Reclamando reivindicaciones marchan los profesores, los estudiantes; los campesinos, los trabajadores; marchan los transportadores, las madres comunitarias y también contra la Farc; pero marchas que dividan y enfrenten al mismo pueblo, o sea, nación contra nación, sólo las que últimamente ha venido propiciando el Centro Democrático en Colombia.

La reciente, que no ha sido la única; y probablemente no sea la última; son movilizaciones promovidas con una alta carga de engaños enmarcadas dentro del nuevo estilo de comunicación denominado como la “Posverdad”, o sea, mentiras que por tanto repetirse, llegan a ser inculcadas y admitidas como verdades.

Este perverso y vil esquema para avivar levantamientos contra la institucionalidad y que ha logrado fracturar la nación, es venido de otras latitudes y de parte de alevosos asesores que pagados con dineros de sobornos no tienen medida ni consideración para imponer sus crueles consejerías a las causas políticas que aspiran asumir el poder.

Estos grupos políticos discrepantes, viudos de poder, tienen como especial procedimiento escoger y dirigirse a determinados y sensibles grupos de la sociedad a los cuales a través de engaños logran incidir en su estabilidad y sugestionarlos con falsas determinaciones en su contra.

Se vio en el pasado debate sobre el Plebiscito. Intervinieron de manera tramposa y lograron incidir sobre los grupos de diversidad sexual y sobre grupos religiosos inoculándoles sobre negativos asuntos de la ideología de género que no se encontraban contenidos en los Acuerdos de Paz; lo que de igual manera hicieron con los pensionados, a los que movieron con la patraña que dizque a sus mesadas se le impondrán gravámenes para contribuir a los recursos financieros requeridos para la desmovilización de los guerrilleros dentro del Acuerdo de Paz.

Hay imágenes, como la gigante con la que soñó el poderoso Nabucodonosor, que a pesar de su potencia y brillantez; su cabeza de oro fino y su pecho y brazo de plata; y sus pies de hierro y barro cocido reflejan la división que terminará siendo destruida por la gran piedra que vendrá de lo alto.

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