Participación efectiva para transformar la sociedad

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Palacio de la Aduana

Cuando hablamos de participación efectiva lo hacemos con el convencimiento de que es el único mecanismo para democratizar la sociedad, la participación cívica y comunitaria debe extenderse de lo social a lo económico y trascender a lo político, entendiendo como política la búsqueda del bien común, siendo su máxima expresión el ejercicio del poder para transformar la sociedad miserable en que se encuentra sumida Cartagena y convertirla en una sociedad de bienestar generalizado.

Por ello para Cartagena proponemos un proceso de movilización de toda la sociedad para que el presupuesto del Distrito llegue a los más humildes, a los más necesitados, generando un desarrollo armónico y sostenido de movilidad económica en los estratos más bajos, impartiendo una educación sólida, pública y de calidad que le permita a los más vulnerables prepararse y competir en un mercado laboral que cada día es más exigente, para que ellos y su comunidad asuman conscientemente el papel de sujeto de su propio desarrollo, construyendo una sociedad ideal donde la clase media sea la mayoría de los habitantes de la ciudad que todos queremos y soñamos para que así ella (la sociedad) pueda tomar decisiones conscientes, en el sentido de que escoja libremente que tipo de gobernante estará en el Palacio de la Aduana y qué políticas públicas pueda diseñar para buscar la armonía social y el bien común que queremos.

Para llegar a éste proceso la ciudadanía debe ser responsable, preparada para concebir, planear, organizar, dirigir, controlar, y evaluar todos los planes, programas y proyectos para que los bienes y servicios que se produzcan sean de excelente calidad y generen el impacto que se desea y evitar que se ejerza el poder de espaldas a la comunidad generando frustraciones como las que estamos presenciando.

La comunidad tiene la capacidad de generar acciones con su movilización y llegar hasta la revocatoria si es del caso.

Por ello hoy queremos parodiar al sociólogo costeño Orlando Fals Borda, quien anotó cinco principios que debe guiar la participación comunitaria para que se concrete un verdadero desarrollo de la comunidad, el primero de ellos es que para cambiar el estado de cosas actuales debemos todos propugnar por una transformación social como el acto de influir contundentemente en el cambio que queremos, teniendo autonomía la comunidad al exigir que tipo de programas, planes y proyectos se deben implementar para su beneficio. Así mismo la comunidad debe priorizar para establecer de todas sus necesidades que es urgente y que es prioritario, y estas realizaciones debe ser producto de la concertación permanente, estimulando a sus líderes para que sigan adelante y evaluando periódicamente las decisiones que de una u otra forma los afectan.

Nausicrate Perez Dsutt

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