Pecados de la dirigencia, que condenaron a Cartagena, Ser hoy una ciudad fallida.

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Interiores de la Catedral Santa catalina de Alejandria en Cartagena de Indias.

En Semana Santa, los días se toman para reflexionar, y sería bueno que toda la clase dirigente de la ciudad le pidiera perdón al Todo Poderoso por los pecados cometidos. Sean éstos por acción u omisión, ya que en menor o mayor proporción todos somos responsables de la situación gravísima que en materia social presenta el Corralito de Piedra que la han condenado a ser hoy, como dice el maestro Villamil, una ciudad fallida.

Quiero aprovechar estos días santos para recordarles a todos los cartageneros y cartageneras las acciones cometidas por su clase política y gremial, las cuales tendrán que pedir absolución al arquitecto del mundo por no hacer nada para subsanar los pecados que detallamos a continuación.

Primer pecado, en el censo poblacional realizado en el país; se dejaron de censar, más de 50 mil familias cartageneras, lo que generó que el Corralito de Piedra no estuviera entre las ciudades certificadas con más de un millón de habitantes por el DANE.

Hoy la ciudad tiene  más de un millón trescientos mil habitantes y no hemos hecho nada para que el Dane, Planeación Nacional y el Ministerio de Hacienda reconozcan esta realidad, perdiendo ingresos por más de 50 mil millones de pesos y cediendo recursos a Cardique que no deberíamos entregar.

SOCIEDAD PORTUARIA DE CARTAGENA
Empresa donde el Distrito ya no tiene Acciones

Segundo pecado, cuando se creó la Sociedad Portuaria, el Distrito de Cartagena debió quedarse con el 20% de las acciones, las cuales hoy sirvieran de soporte financiero para el desarrollo integral de la ciudad, sin embargo en forma pecaminosa se vendieron esas acciones a precio de huevo; hoy el valor de esas acciones en el mercado se calcula en 12 millones de dólares cada acción, lo que nos indica que la ciudad perdió más de 500 millones de dólares, y la concesión que tiene la Sociedad Portuaria no le representa absolutamente nada a la ciudad.

Tercer pecado, tenemos la zona industrial, la más poderosa del país y muchas de esas industrias, contaminan  nuestro medio ambiente y lo peor es que no tributan en la ciudad, y para colmo de males las que pagan el impuesto de Industria y Comercio, no contribuyen con el complementario de avisos y tableros, porque sencillamente los quitaron, no siendo leales con la ciudad, lo que nos indica que después de 20 años del no pago de estos impuestos la ciudad ha dejado de percibir más de 200 mil millones de pesos por estos conceptos.

Cuarto pecado, nuestra clase política hizo todo lo posible para que una de las empresas públicas municipales más prósperas del país fuese inviable, la saquearon, la llenaron de burocracia inútil, llevándola a un estado de postración y para colmo de males luego se la regalaron a los españoles, dejándole una carga prestacional a la ciudad para que asumiera el pasivo de todos los pensionados, lo que conllevó a que los españoles se quedaran con la carne y el hueso pelado se lo dejaran al Distrito.

Hoy los españoles entre utilidades y el 3% de la facturación han enviado a su país más de 300 mil millones de pesos y la ciudad y sus corregimientos tienen un amplio sector sin agua y sin alcantarillado alegando Aguas de Cartagena haber mejorado el servicio de agua potable a unos costos impresionantes.

Quinto pecado, el Concejo de Cartagena autorizó al alcalde Guillermo Paniza la venta de las acciones que tenía la antigua Telecartagena, con el pretexto de conjurar un déficit de más de 70 mil millones que tenía la ciudad, sin embargo esos recursos se dilapidaron; el déficit no se conjuró y la ciudad nunca recuperó dichas acciones.

Sexto pecado, el Concejo Distrital también autorizó a la alcaldesa Judith Pinedo endeudamiento por más de 100 mil millones de pesos, los cuales fueron entregados a su mayoría a la empresa Edurbe y nuevamente las obras brillaron por su ausencia.

CAP DE LOS CERROS
Una de las obras inconclusas del gobierno de Dionisio Velez..

Séptimo pecado, y como si fuera poco nuevamente el Concejo Distrital autoriza al gobierno de Dionisio Vélez endeudamiento por 250 mil millones de pesos, como una especie de prosperidad al debe, sin embargo las obras entregadas son de muy mala calidad y el 50% de ellas nunca se terminaron y la ciudad tendrá que pagar más de 650 mil millones al sistema financiero nacional.

Lo del corredor de carga y transcaribe lo trataremos en la próxima columna.

Como en el sermón de las siete palabras, hoy nos toca decir, Padre perdónalos aunque ellos sí sabían lo que hacían, la ciudad no es un paraíso, muchas madres lloran a sus hijos, parece que el Señor ha abandonado la ciudad, ya que sus corregimientos tienen sed y para ellos no hay esperanza porque todo está consumado y solo nos queda decir que en las manos de Dios y en su espíritu encomendamos el futuro de la ciudad.

NAUSICRATE PEREZ DAUTT

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