Revocatorias… Miedo al cuero

“Después que matan al tigre…le tienen miedo al cuero”

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Por Álvaro Morales

Viernes 19 de mayo de 2017

Con la “patraseada” que pretenden imprimirle a las reglamentadas normas de participación ciudadana, en especial, a las referidas a la Revocatoria de Mandatos de alcaldes y gobernadores, ha quedado al descubierto la manera ligera irresponsable y precipitada como se tramitan y sancionan leyes y normas jurídicas en Colombia. La insensatez engloba todas las ramas del poder público.

Desde la Constitución del 91, engalanada como la gran protectora de los derechos fundamentales, pasando por las leyes 134 de 1994 y, últimamente, por la 1757 de 2015, se nos ha dicho a los colombianos que dizque al pueblo no solo se le ha empoderado de legítimos mecanismos de participación ciudadana sino que como soberano, de él emana y en él reside el poder público.

Álvaro Morales / Escritor

Las revocatorias de mandatos como parte de lo reglado dentro de los mecanismos de participación ciudadana son claras muestras y evidencias de la acostumbrada, impulsiva e insensata manera como se aprueban a “pupitrazos” o en “bloques” los articulados de las leyes en el Congreso de la República.

Si mientras de la primera ley que determinó la manera de revocar los mandatos, la 134 de 1994, se dijo que era en exceso exigente, y que con ella nunca se pudo desmontar ningún alcalde o gobernador, de la segunda, la 1757 de 2015, dicen hoy las autoridades competentes, “con las manos en la cabeza”, que por su excesiva blandura las 107 solicitudes de revocatoria inscritas en la Registraduría no solo son inviables por el gran impacto económico que producirían contra las finanzas del Estado sino que tendrán que ser sometidas a revisión para detectar si en verdad cumplen con las motivaciones de insatisfacción ciudadana o incumplimiento de los programas de gobierno. Cuanta irresponsabilidad.

Sobre todo este embrollo cabe preguntarse ¿Acaso no previó el gobierno que todo esto se presentaría al disminuir con la nueva reglamentación el número de firmas requeridas, las cuales pasaban del equivalente al 40% del total de los votos que se obtuvieron en el proceso eleccionario del mandatario al 30% de los que obtuvo el candidato elegido?

Ahora, después de estimular y promover la participación ciudadana de la que tanto se ufanan la Constitución y las leyes que la implementan, hoy magistrados y gobierno pretenden reprimir y burlarse de estas iniciativas de origen popular justificándose en la supuesta explosión de revocatorias, radicadas precisamente, con base en las reglas de juego que el mismo gobierno estableció y para las cuales, según ellos, ahora no hay presupuesto disponible.

En definitiva, este “saltimbanqui” legal del gobierno colombiano no solo lo tiene asustado sino inmerso en la acostumbrada inseguridad jurídica que afecta la institucionalidad.

Es decir, como dice el refrán: “palo porque bogas, y palo por que no bogas”, o también, el gobierno actúa como dice otro refrán: “después que matan al tigre le tienen miedo al cuero”.

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